jueves, 1 de febrero de 2018

Ejemplos de persistencia

Beethoven
Se cuenta de un personaje que a los 30 años quedó sordo, sin embargo, siguió ejecutando sinfonías. Las opiniones y las críticas llegaron a montón, pero el varón no hizo caso a las murmuraciones y persistió en su objetivo. Las sinfonías inmortales de este hombre las elaboró y ejecutó después de su sordera. Quizás hayas oído hablar de él. Se llamaba Beethoven, de Alemania; considerado el mejor autor y ejecutor de sinfonías de todos los tiempos.
Juan Milton
Se dice también de un hombre que a los 42 años quedó ciego, pero siguió escribiendo. Las críticas no se dejaron esperar, llegaron por toneladas, pero este luchador de la vida; hizo caso omiso a estas habladurías, y persistió hasta triunfar. La obra inmortal El Paraíso perdido, la escribió después de su ceguera. Juan Milton era el nombre de este personaje, originario de Inglaterra. Esto lo cuenta Dole Carnegie.

Cervantes
Floyd Woodword cuenta que tan pobre era Cervantes cuando escribió su obra inmortal El Quijote, que no tenía donde vivir y tuvo que refugiarse en un prostíbulo. Había estado preso por cinco años y medio y era manco. Escribía en un descansillo de escalera, donde los marineros borrachos y clientes del lugar caminaban sobre los papeles del genio, dando puntapiés al tintero y pisoteando la pluma. Miguel de Cervantes Saavedra escribió no por el ánimo que le daban, si no a pesar del trato ignominioso. No obstante, terminó el manuscrito.
Fannie Hurst
Se cuenta que Fannie Hurst conquistó el camino blanco, gracias a la persistencia. Llegó a Nueva York en el año 1815, para convertir el oficio de escribir en una fortuna. La conversión no llegó rápidamente, pero llegó. Durante cuatro años, la señorita Hurst conoció por experiencia propia las aceras de la ciudad de Nueva York. Se pasó días y más días trabajando, y las noches esperando. Cuando la esperanza se hizo muy débil no dijo: “Está bien Broadway, tú ganas”, sino que exclamó: “Muy bien, Broadway, puede que vapulees a mucha gente, pero no a mí. Te voy obligar a rendirte”.
Un editor (The Saturday Evenig Post) le devolvió treinta y seis escritos antes de que la mujer rompiera el hielo y lograra que le admitieran una historia. El escritor corriente como el resto de las personas corrientes del mundo, hubiera desistido al ser rechazado su primer trabajo. Pero la señorita Hurt destrozó los zapatos por las calles durante cuatro años, porque estaba decidida a ganar.
Luego llegó el éxito. El hechizo se había roto, el invisible guía había probado a Fannie Hurst y acababa de salir bien del examen. Desde aquel momento en adelante los editores se amontonaron a su puerta. El dinero llegó tan rápidamente, que apenas tenía tiempo para contarlo. Luego la descubrieron los hombres del cine, y el dinero no vino ya, por cantidades grandes, sino como una verdadera inundación.

Henry Ford 
Otro ejemplo es: Henry Ford comenzó arañando y construyó un imperio industrial de enormes proporciones, con un poco más para empezar que una terrible persistencia.
Thomas A. Edison
Se dice que Thomas A. Edison, con menos de tres meses de asistencia a la escuela, llegó a ser el primer inventor del mundo, y convirtió su persistencia en el gramófono, la máquina cinematográfica, la luz incandescente, sin mencionar otras cien invenciones útiles.
La base de la persistencia es la fuerza de la voluntad. La falta de persistencia es una de las principales causas del fracaso.
Si tú sabes que careces de persistencia, esta debilidad puede remediarse encendiendo un fuego bajo tus deseos.
Si no te has entrenado para la lucha de la vida, es preciso que tú mismo te entrenes, y así obtener la capacidad de pararte frente a los obstáculos y exclamar: “Muy bien, puedes doblegar a otros, pero no a mí. Te obligaré a rendirte”






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