Su valor, su valor, autovalor, desarrollo humano
La autovaloración es el valor que nos damos a nosotros mismos y determina los pensamientos y los sentimientos que tengamos ¿Cuánto valor se asigna a ti mismo? Para responder esta pregunta debemos irnos al principio. Dios nos hizo a su imagen y semejanza, entonces nuestro valor es un reflejo del valor del creador. A demás, las personas valoran a otros a medida que se valoran a sí mismo.
La mayoría de las personas en el mundo no tienen “valor propio” sino “valor de otros”. Esto significa que el valor que nos damos es el que otro nos da. Es difícil llegar a ser una persona de valor propio sino se libera de la valoración otorgada por otros.
Si alguien no se valora así mismo, pasara su vida tratando de satisfacer a los demás y esperar la valoración de otros. De esa forma es difícil llegar a valorarse así mismo tal como Dios nos creó. Desde la creación, el Creador asignó el valor humano. Hecho a imagen y semejanza Dios.
En más de una ocasión, he contado la anécdota de una conferencia en la que compartí con amigo Gary Smalley y donde él hizo algo que cautivó al público.
Ante una audiencia de casi diez mil personas, Gary sostuvo en su mano un billete de cincuenta dólares e hizo una pregunta: «¿Quién quiere este billete de cincuenta dólares?» Muchos levantaron sus manos. «Voy a darle estos cincuenta dólares a uno de ustedes», siguió diciendo, «pero primero permítanme hacer esto». Y procedió a arrugar el billete.
Luego preguntó: « ¿Lo quiere alguien todavía?» Las mismas manos seguían levantadas. «Bien» dijo. « ¿Qué tal si hago esto?» Lo tiró al suelo y lo aplastó con el zapato. Se agachó, lo recogió y lo levantó, todo sucio y arrugado. «Y ahora ¿alguien todavía lo quiere?» Todavía muchas manos seguían levantadas. «Ustedes han aprendido una lección valiosa» dijo. «No importa lo que yo haga con el billete, ustedes todavía lo quieren porque no se ha devaluado. Todavía vale cincuenta dólares».
La simple ilustración de Gary recalca una verdad profunda. Muchas veces en nuestra vida nos arrugamos, caemos y nos ensuciamos con las decisiones que hacemos o las circunstancias que enfrentamos. Puede que nos sintamos sin valor, insignificantes ante nuestros ojos y ante los ojos de los demás. Pero no importa lo que haya pasado o lo que suceda después, nuestro valor de seres humanos nunca se pierde. No hay nada que pueda quitarnos ese valor. No lo olvide nunca.
Su valor, su valor, autovalor, desarrollo humano
No hay comentarios:
Publicar un comentario