Beethoven
Se
cuenta de un personaje que a los 30 años quedó sordo, sin embargo, siguió
ejecutando sinfonías. Las opiniones y las críticas llegaron a montón, pero el
varón no hizo caso a las murmuraciones y persistió en su objetivo. Las
sinfonías inmortales de este hombre las elaboró y ejecutó después de su
sordera. Quizás hayas oído hablar de él. Se llamaba Beethoven, de Alemania;
considerado el mejor autor y ejecutor de sinfonías de todos los tiempos.
Juan
Milton
Se
dice también de un hombre que a los 42 años quedó ciego, pero siguió
escribiendo. Las críticas no se dejaron esperar, llegaron por toneladas, pero
este luchador de la vida; hizo caso omiso a estas habladurías, y persistió
hasta triunfar. La obra inmortal El Paraíso perdido, la escribió
después de su ceguera. Juan Milton era el nombre de este personaje, originario
de Inglaterra. Esto lo cuenta Dole Carnegie.
Cervantes
Floyd
Woodword cuenta que tan pobre era Cervantes cuando escribió su obra
inmortal El Quijote, que no tenía donde vivir y tuvo que refugiarse
en un prostíbulo. Había estado preso por cinco años y medio y era manco.
Escribía en un descansillo de escalera, donde los marineros borrachos y
clientes del lugar caminaban sobre los papeles del genio, dando puntapiés al
tintero y pisoteando la pluma. Miguel de Cervantes Saavedra escribió no por el
ánimo que le daban, si no a pesar del trato ignominioso. No obstante, terminó
el manuscrito.
Fannie
Hurst
Se
cuenta que Fannie Hurst conquistó el camino blanco, gracias a la persistencia.
Llegó a Nueva York en el año 1815, para convertir el oficio de escribir en una
fortuna. La conversión no llegó rápidamente, pero llegó. Durante cuatro años,
la señorita Hurst conoció por experiencia propia las aceras de la ciudad de
Nueva York. Se pasó días y más días trabajando, y las noches esperando. Cuando
la esperanza se hizo muy débil no dijo: “Está bien Broadway, tú ganas”, sino
que exclamó: “Muy bien, Broadway, puede que vapulees a mucha gente, pero no a
mí. Te voy obligar a rendirte”.
Un
editor (The Saturday Evenig Post) le devolvió treinta y seis escritos antes de
que la mujer rompiera el hielo y lograra que le admitieran una historia. El
escritor corriente como el resto de las personas corrientes del
mundo, hubiera desistido al ser rechazado su primer trabajo. Pero la señorita
Hurt destrozó los zapatos por las calles durante cuatro años,
porque estaba decidida a ganar.
Luego
llegó el éxito. El hechizo se había roto, el invisible guía había probado a
Fannie Hurst y acababa de salir bien del examen. Desde aquel momento en
adelante los editores se amontonaron a su puerta. El dinero llegó tan
rápidamente, que apenas tenía tiempo para contarlo. Luego la descubrieron los
hombres del cine, y el dinero no vino ya, por cantidades grandes, sino como una
verdadera inundación.
Henry
Ford
Otro
ejemplo es: Henry Ford comenzó arañando y construyó un imperio industrial de
enormes proporciones, con un poco más para empezar que una terrible
persistencia.
Thomas
A. Edison
Se
dice que Thomas A. Edison, con menos de tres meses de asistencia a la escuela,
llegó a ser el primer inventor del mundo, y convirtió su persistencia en el gramófono,
la máquina cinematográfica, la luz incandescente, sin mencionar otras cien
invenciones útiles.
La
base de la persistencia es la fuerza de la voluntad. La falta de persistencia
es una de las principales causas del fracaso.
Si
tú sabes que careces de persistencia, esta debilidad puede remediarse
encendiendo un fuego bajo tus deseos.
Si
no te has entrenado para la lucha de la vida, es preciso que tú mismo te
entrenes, y así obtener la capacidad de pararte frente a los obstáculos y
exclamar: “Muy bien, puedes doblegar a otros, pero no a mí. Te obligaré a
rendirte”
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